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sábado, 23 de julio de 2011

La Edad Antediluviana: Dispensación de la Conciencia.

1. ¿Qué entendemos por Edad Antediluviana? 

Es el tiempo comprendido entre la expulsión del hombre del huerto del Edén (3:23-24), hasta el Diluvio Universal. (Cap.7)

2. ¿Cuáles fueron las características generales de esta dispensación?

a) Comienzo de una nueva etapa para el hombre: El hombre caído comienza con una promesa de redención (Gn. 3:15)
b) El hombre caído comienza con una conciencia del bien y del mal.
c) Comienzo de la lucha entre “la simiente de la mujer” y  “la simiente de Satanás”.
d) Degeneración gradual pero rápida, del hombre tanto en lo moral como en lo                                  espiritual.

3. ¿Qué significaba para el hombre la promesa de Génesis 3:5? 

Esta promesa no dio solamente la esperanza de un redentor personal que contendería con Satanás y lo vencería, sino que la promesa insinuó que habría enemistad perpetua entre las simientes opuestas en el mundo. El uno heriría el “calcañal” de su antagonista, pero el otro heriría, finalmente, la cabeza de su oponente, esto es a Satanás, y destruiría su jefatura, le quitaría la autoridad usurpada al hombre y derrocaría a su reino. Por lo tanto, una guerra se desataría entre los malvados y los piadosos del mundo. Al hablar de los malos Jesús dijo: “Vosotros, de vuestro padre el Diablo, sois”; en otras palabras, de la simiente de la serpiente.

4. ¿Cuál fue la naturaleza y las bases del período de la conciencia?

Las bases del Pacto de esta dispensación, están estipuladas en el capítulo 3 de Génesis. El hombre caído en pecado y consciente de culpa, había sido expulsado del Paraíso y cubierto por pieles de ovejas como símbolo de la gracia de Dios que cubre al pecador.

¿Qué derechos tendría ahora delante de su Creador? ¿Sobre qué bases podría acercarse a Él y pedirle su favor? El hombre había perdido sus derechos como criatura, y ahora Dios tenía que tomar la iniciativa si habría de subsistir la comunión entre el hombre y su creador. El hombre estaba temeroso y consciente de su desnudez moral ante Dios, y aunque había tratado de cubrirse con el esfuerzo propio, tejiéndose delantales de hojas, sabía que eso no bastaba para cubrir su pecado ante los ojos de Dios. Ahora Dios daba pasos precisos para declararle al hombre las nuevas leyes que habrían de regirle en las nuevas condiciones y características diferentes bajo las cuales habría de vivir.

a) Condenación del tentador y promesa de un redentor (Gn. 3:15). Es posible que Adán no supiera el carácter real y efectivo de esta promesa, o sea, Dios mismo naciendo en carne para ser crucificado. Primero, Jehová estableció la enemistad entre la prole o simiente de la mujer y la prole o simiente de la serpiente. Sin esta enemistad habría poca esperanza de que la raza humana volviera a alcanzar la santidad y la justicia perdida.

b) Dios se dirigió a la mujer y estipuló dolores para sus partos y el señorío del esposo sobre ella (v. 16).

c) Para el hombre: trabajo trabajoso y enfrentamiento a una naturaleza hostil (vs. 18-19).

d) Sujeción a la muerte física como consecuencia de su pecado.

e) “Y Jehová Dios hizo al hombre y a la mujer túnicas de pieles y les visitó”. De nuevo el Señor les enseñaba acerca de la redención: debería haber derramamiento de sangre para la remisión de los pecados y para ser aceptados por Dios.

5. Para resaltar:

Personajes importantes: Caín, Abel, Set y Noé.

Caín y Abel.

Los primeros hijos nacidos de Adán y Eva, son representantes de las simientes opuestas. Abel, según leemos, era justo, mientras Caín, “era del maligno”. La Biblia es la historia de esta enemistad. El espíritu de Caín no terminará, hasta que la “simiente de la mujer”  regrese para establecer su reino en la tierra; y su adversario, aquel maligno, sea echado en el lago de fuego.

       Las respectivas ofrendas. Ellos habían aprendido de sus padres la necesidad de que mediara un  sacrificio cruento para acercarse a Dios. Sin embargo, Caín ofreció el fruto de la tierra, mientras Abel trajo de los animales de su rebaño. La ofrenda de Caín fue rechazada. Dios no la aceptó porque no estaba encuadrada dentro de las exigencias y estipulaciones de Dios. Abel trajo una ofrenda expiatoria hecha con fe (He. 11:4 y 12:24 comparar con Jd 11). Esto indica que era la fe en las promesas de Dios y un reconocimiento de la verdad de que sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados.
Indudablemente, Adán, que era el sacerdote de la familia, les había relatado la historia de la caída y las consecuencias trágicas, como también de la cobertura del sacrificio que Dios había provisto para ellos en su culpabilidad.

         Asesinato de Abel a manos de Caín. La evidencia del favor divino avivó los fuegos de la “enemistad” en el corazón de Caín, por lo cual se levantó y mató a su hermano justo.  Así Adán y Eva fueron destinados a cosechar las consecuencias, y las primicias de la caída al ver a su primer hijo convertido en un homicida y su segundo hijo en la víctima asesina. Todo esto se produjo como consecuencia de la “enemistad de la simiente de la mujer y la simiente de la serpiente”.

Set

Dios dio a Adán y a Eva otro hijo y renovó la simiente justa de Set de la mujer. Con el nacimiento de Set, Abel tuvo su sucesor que anduvo por la fe y agradando a Dios. De este hecho surgen dos aspectos: (1) Aquí comienza el desarrollo de la sucesión del “linaje de la mujer”, “el hilo de sucesión mesiánica”, que se proyectaría hasta “el cumplimiento del tiempo”: hasta el nacimiento de Jesucristo “la simiente de la mujer”. (2) Paralelamente, a la “simiente de la simiente santa” o sea “los hijos de Dios” (6:2), comenzaron a reproducirse los hijos de “la simiente de  Satanás”. La corrupción llegó a ser tan grande en el linaje de Caín que, por su influencia abrumadora se esparció sobre toda la tierra (6:5), pero en medio de la maldad universal fue hallado un hombre fiel llamado Noé.

Noé

A este hombre justo llamado Noé, no contaminado con la corrupción del mundo, Dios anunció su propósito de destruir al mundo y lo mandó a edificar un arca, para la preservación de su familia y por medio de él, a la simiente justa. Lamentablemente “los hijos de Dios” se habían contaminado con “los hijos de los hombres” de tal forma que toda la tierra se había vuelto un caos de violencia, por lo cual Dios decidió raer “toda carne” sobre la faz de la tierra (compárese con 2 Pedro 2:5 y Hebreos 11:7). Durante la edificación del arca, Noé llamó a los hombres al arrepentimiento, pero solo una familia fue hallada digna. El resto de la humanidad incrédula pereció.

 Señal del Pacto.  El sacrificio cruento de un cordero. Este cordero era típico del “cordero de Dios que quita el pecado del mundo”: Jesucristo, quien fuera inmolado por nuestros pecados.

Juicio. Noé con su esposa, sus tres hijos: Cam, Sem y Jafet, sus respectivas esposas, los animales para la preservación de las especies y para el sacrificio: todos entraron al arca y la puerta fue cerrada por la mano de Dios. Entonces las aguas del diluvio inundaron la tierra destruyendo toda carne, mientras las ocho almas (Noé y su familia) se salvaron dentro del arca. Así terminó la dispensación de la Conciencia con juicio: el diluvio universal.  

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